
Director: Pablo José Meza
Guión: Pablo José Meza
Elenco: Juan Ignacio Pérez Roca, Emiliano Fernández, Alan Ardel, Hernan Wainstein, Juan Pablo Bazzini
Argentina, 2004
Siguiendo con la tónica de las óperas primas, nos encontramos con la primera realización del director trasandino Pablo José Meza presentada recientemente en el XVII Festival Internacional de Cine de Viña del Mar en la competencia de largometrajes, en la cual ganó finalmente la obra del jóven realizador chileno Matías Bize: "En la Cama".
Nuevamente Argentina lidera la calidad de las producciones sudamericanas (ya que la pelea es ardua con España si de Cine Latino hablamos). Películas como "El Rey" de Colombia o "Cafundó" de Brasil no tienen el peso que caracteriza a "Buenos Aires 100 Kilómetros". El grupo de niños que protagonizan el film muestran sus vidas de tal manera que la alianza que se produce entre la obra y el espectador llega a instancias comprometedoras. Sin embargo, la belleza del film radica sólo en eso, ejecutando una historia bastante banal, típica y sin muchas sorpresas.
El desarrollo de personajes es de una riqueza incalculable. Cómo de manera tan simple podemos llegar a conocer con tanta riqueza la forma de pensar de cada uno... Ese talento entregado por el director a través de los actores es más que loable, y más si éstos son jóvenes cercanos a la edad en que comienza la adolescencia sin ningun trabajo previo cinematográfico. Es inevitable relacionar la cinta con la obra de Rob Reiner "Stand by Me" en donde las amistades de juventud son capaces de generar diversas anecdotas las cuales siguen una analogía común dentro de cada ser humano. Esta es la clave del éxito dentro de "Buenos Aires 100 Kilómetros": la relación que hace el espectador entre las imágenes y sus propias vivencias.
Y es así como sigo insistiendo en que la base de una buena película es la alma que conlleva. Es el espíritu... y este es conformado por su historia, por los diversos aspectos técnicos que transforman la imagen y el sonido en algo palpable, en algo estimulante. Por las sutilezas que producen en el espectador los rasgos entregados por el director y su equipo de trabajo... Es todo esto lo que conforma un trabajo valorable.
Es precisamente esto lo que tienen muchas películas argentinas, seguramente inspiradas en su maestro Adolfo Aristaraín, que es sin duda uno de los mejores directores contemporaneos. Sin embargo nuevamente está en juego el volumen de realizaciones que se producen en ese país comparado con el nuestro. Quizás ahora que el cine nacional está en alza logremos equiparar nuestras fuerzas...
Una última crítica. La organización del XVII Festival Internacional de Cine de Viña del Mar me pareció mediocre. No puede ser que siempre fallen los proyectores, que se desencuadren las imágenes en plena función o que el audio no aparezca dejándonos espacios de cine mudo. No puede ser que siempre ocurran imprevistos tales que las funciones deben ser suprimidas o cambiadas de horario. Llevo más de diez años yendo al festival. Siempre han pasado estas cosas. Si se arreglan quizás pierda su estilo...
Nota: 5,1
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