
“Cassandra’s Dream”
(Inglaterra, Francia, EEUU. 2007)
Director y guionista: Woody Allen
Director de la Foto: Vilmos Zsigmond
Musica: Philip Glass
Montajista: Alisa Lepselter
Intérpretes : Ewan McGregor, Colin Farrell
Hayley Atwell, John Benfield, Jim Carter
Philip Davis, Sally Hawkins
El último film de Woody Allen viene a confirmar todo lo que he dicho de él a diestra y siniestra luego del estreno de « Match Point » hace un par de años: El gran Woody está de vuelta.
Para hacerlo breve, diré que “Cassandra’s Dream” es una película bien escrita, dirigida con flojera y con una gran sorpresa actoral.
Bien escrita, porque cada uno de sus vericuetos narrativos son delicados, bien pensados, con un final algo perezoso pero que está bien si no nos ponemos demasiado exigentes.
Su flojera en la puesta en escena recae en que Woody ha hecho un film efectivo, divertido (aunque sea un thriller, totalmente sombrío y un dramón al mismo tiempo) sin preocuparse de hacer pasar las emociones a través de sus imagenes por encima de sus palabras. « Match Point » tenía eso, y eso le daba el carácter de obra mayor : inolvidable el primer plano con la pelota de tenis que cae del lado equivocado.
Sin embargo, me quiero detener en alguien a quien siempre había subestimado y que en « Casandra’s Dream » juega un rol magnífico. Las chicas pueden gritar ahora, su nombre : Colin Farrell.
Luego de su paso por los terrenos de « Miami Vice », « Alexander », « SWAT », « Daredevil » y algunas joyitas dispersas como « El nuevo mundo » de Terrence Malick o « The War Zone » de Tim Roth, Farrell era un actorcillo que valía millones de dólares, y que estaba condenado a quedarse en el montón. Sin embargo, el mismo Woody lo dice, para cada actor es un honor actuar en “una de Woody Allen”. Y aquí no sólo es eso.
En este film Farrell hace un rol que va contra su imagen de chico bonito, dejando la puerta abierta a un papel donde se ve gordo, feo, mal afeitado, con las uñas negras (su personaje es el de un mecánico), jugador, bebedor, mitad drogadicto, idiota, obsesivo, depresivo... las tiene todas. Su contraste es un Ewan McGregor limpiecito, inteligente, con una bonita polola, que maneja su personaje al dedillo sin arriesgarse más de la cuenta. Ambos, más bien todos en la película, esconden un secreto negro como las hormigas. Sin embargo, Farrell es capaz de transportarnos al terreno de lo insondable, donde el riesgo de su actuación se siente en cada fotograma. Su trabajo brilla en medio de lo ya conocido.
Cosa aparte es la partitura de Philip Glass, maestro de minimalismo, quien colabora por la primera vez con Woody Allen. Su magnifica banda sonora se hace utilitaria por ser (en ciertas ocasiones) un mero apoyo de situaciones, pero es un deleite escucharla a pesar que venga en los momentos donde el cliché grita “presente”.
Releyendo lo que he escrito, parece que destruyo a Woody, pero no. El oficio del cineasta se nota a cada momento y “Cassandra’s Dream” es una mirada actual de viejos mitos griegos que aun deleitan a la gente. Woody Allen nos cuestiona sobre el rol de la familia, de la honestidad, del amor, de la culpa y de la perdición en un mundo cada vez mas podrido. Y nos presenta una película entretenida, inteligente, profunda, como solo Woody podría hacer.
NL (Paris).
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