Orgullo y Prejuicio

Título Original: Pride & Prejudice
Director: Joe Wright
Guión: Jane Austen y Deborah Moggach
Elenco: Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Donald Sutherland, Brenda Blethyn, Simon Woods, Rosamund Pike y Judi Dench
United Kingdom, 2005
Basada en el libro de Jane Austen, “Orgullo y Prejuicio” logra ser una puerta hacia el pasado recreando de manera magistral la burguesía inglesa rural de fines del siglo XVIII, permitiéndole al espectador ser partícipe a través de la pantalla grande lo que solemos adquirir por medio de nuestra imaginación literaria. Hace algunos años, en 1995, otro libro de Austen fue el que sedujo a Emma Thompson para escribir y protagonizar “Sense and Sensibility” dirigida en ese entonces por el novato Ang Lee - el mismo que actualmente corre con el favoritismo para adjudicarse el Oscar con “Brokeback Mountain” - la cual tuvo una gran aceptación. Desde aquel tiempo la narrativa de la escritora inglesa cautivó a Thompson y fue factor para que Emma se hiciese conocedora de los modos y acciones que reinaban en la cultura de las distintas clases sociales presentes en aquella Inglaterra pretérita, lo que fue aprovechado por los realizadores de “Orgullo y Prejuicio” para que la actriz contribuyera en la obra de otro novato en el tema: Joe Wright.
Este primer largometraje para el cine de Wright posee antecesores en el mismo formato destacando la realización de Robert Z. Leonard quien llevó a la pantalla grande la misma obra de Jane Austen en 1940. A su vez, “Orgullo y Prejuicio” ha sido realizada en más de cinco oportunidades para la televisión por lo que quizás su originalidad no sea el fuerte que la sostiene sino la visión que nos presenta de las costumbres perdidas de la burguesía inglesa de antaño. El trabajo realizado por el equipo de arte en esta cinta es fantástico logrando transportar al espectador sin mayores dificultades, desligándonos de lo actual y situándonos en aquella época para que así podamos rescatar lo perdido y lo ganado a través de los años.
Esta sensibilidad transmitida es producto tanto de la ambientación, del desarrollo de personajes, como de la personificación que ejercen los actores. La joven actriz Keira Knightley, quien desde muy pequeña está inmiscuida en el área de la actuación por ser hija de personajes que trabajan en el rubro, no cumple el papel que se podría haber esperado de la inteligente Elizabeth faltando quizás más compromiso y entrega en la preparación aunque su carisma puede salvarla de la situación. Pero en general los jóvenes interpretes de la obra – salvo el sorprendente Matthew Macfadyen quien logra acabar de manera notable a Mr. Darcy - cumplen su papel de manera tal vez sobre actuada llegando a pensar en una caricaturización de la realidad desdibujando lo que se forma a través del relato. Sin embargo el cambio de clima en materia de calidad se produce a medida que la edad crece: Brenda Blethyn ejerce un papel impecable demostrando así su trayectoria, Donald Sutherland cumple el papel de padre de familia con una sutileza extrema y Judi Dench... Judi Dench tiene el papel perfecto para su naturaleza.
Wright, amparado por el relato de Austen, nunca se sale de contexto y logra formar una historia con la cual muchos se pueden sentir identificados aunque en su desenlace pierde la intensidad y se convierte en una película más del montón. La obra aporta una mirada hacia el tema de las normas y rutinas socialmente aceptadas, que a pesar de desarrollarse a fines del siglo XVIII, aun están presentes en la sociedad y muchas veces nos desvían de lo que realmente queremos. La cinta nos estampa un grito de alerta, una mano de ayuda para no cegarnos ante las equívocas formalidades y así jugar con el destino que nosotros queramos escoger. Los prejuicios que cubren hermosas realidades son los que nos ocultan el camino hacia la felicidad. Desliguémonos de los cánones preestablecidos y vivamos lo que queramos vivir.
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