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Malditos Bastardos
"Malditos Bastardos"
Título Original: Inglourious Basterds
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Elenco: Brad Pitt, Mélanie Laurent, Christoph Waltz, Diane Kruger, Daniel Brühl, Eli Roth
USA/Alemania, 2009
Plástica y caricaturesca. Eso es lo primero que se viene a la mente luego de apreciar la última cinta de Quentin Tarantino, aquel joven - aunque ya no tanto - director que en los 90's nos impresionó de sobremanera con "Reservoir Dogs" (1992) y "Pulp Fiction" (1994). El nombre de Tarantino pasó a ser de culto y sus películas se transformaron en una obligación de ser vistas. Pocos directores han tenido ese privilegio y Tarantino bien lo sabe, por lo que se permite dar aires de divo que por momentos comienzan a agotar, permitiendo así que el pensamiento del espectador se centre en su grandilocuencia más que en su trabajo. ¿Acaso Scorsese lo ha hecho a través de sus años? Marty sigue siendo humilde y por esta sencilla razón supera aún más a sus pares que llevan el adjetivo de "arrogantes".
Pero fuera de todo el marketing que al director oriundo de Tennessee le gusta generar, se encuentra su obra que a través de los años ha crecido inversamente proporcional entre las expectativas y su calidad. "Malditos Bastardos" se había anunciado con fanfarrias, pero a la crítica mundial no le llamó mucho la atención, quizás por su excesivo metraje como a su vez por el poco impacto argumental de su relato. La obra presenta una historia curiosa y anecdótica que logra ser novedosa, sin embargo el bombardeo de figuras ridículas o escenas cuasi plásticas, decantan en que la línea argumental se precipite en lo banal siendo saturada por tiempos muertos que sólo aportan a que el público comience a bostezar.
A pesar de todo, la película tiene sus puntos fuertes como la extraordinaria interpretación de Christoph Waltz - ganador de Cannes por dicho rol - quien a pesar de ejercer un personaje extremadamente caricaturesco, logra establecer una unión con la credibilidad que el espectador logra apreciar. No es el caso de Brad Pitt o el resto del elenco, quienes no fueron afortunados - o bien recompensados por el director - al personificar roles que no presentaban un espacio para poder liberar el acto escénico. Pero esto no es problema de ellos, sino que de guión ya que éste no ahondaba en la vida de los personajes - salvo quizás Shosanna Dreyfus - desarticulando así las proyecciones que cada interprete podía ejercer.
Lo que Tarantino tiene y de sobra, es el buen uso del lenguaje audio-visual. Y lo separo ex profeso en audio y visual, ya que el director de "Kill Bill" (2003) es un genio en las bandas sonoras de sus cintas, desatando una fiesta en cada una de las salas de cine tal como lo demuestra con "Malditos Bastardos". Desde sus primeras cintas lo ha demostrado, con soundtracks de culto que se han transformado en piezas obligadas dentro de las colecciones de los melómanos. Y este talento aún no lo pierde Quentin como tampoco el de su fotografía, ya que la posición de la cámara es fundamental para el lenguaje que ha desarrollado a través de los años y que ya se instala como marca registrada dentro de la industria cinematográfica mundial. Los planos de esta obra son por momentos verdaderas odas a la imagen, que compensan la somnolienta historia mostrada luego de lo mejor de la película: su primera parte.
Calificación: 5/7Trailer de "Malditos Bastardos"
Etiquetas: 2009
Dawson, Isla 10
“Dawson, Isla 10”
Director: Miguel Littin
Guión: Miguel Littin
Elenco: Benjamín Vicuña, Bertrand Duarte, Pablo Krögh, Cristián de la Fuente, Sergio Hernandez, Luis Dubó
Chile/Brasil/Venezuela, 2009Cuando se toca un tema tan sensible e importante como este, la exigencia que se pide es superior. No se necesitan actores atrayentes para que la película funcione, ya que el valor agregado no va por ahí. La propuesta debe ser una obra informativa-artística que para un no conocedor del tema, sea una simple forma de culturizarse sobre la historia de una nación. Chile vivió un período de dictadura militar que llevó a cometer atrocidades en Derechos Humanos como la que se vivió en una remota isla del fin del mundo. Lo vivido en Dawson es relatado por uno de sus prisioneros – el actual Ministro de Obras Públicas Sergio Bitar – y es llevado a la pantalla grande por el director Miguel Littin. ¿Pero de qué forma? Cayendo en un relato plano, sin ninguna interiorización de personajes, con actuaciones que no aportan para nada al argumento, con chistes sin sentido que pretenden imponer algo de comedia en una historia dramática y con un desorden escénico que no permite descifrar cuál es el motor de la cinta.
Si bien el libro en que está basado puede ser interesante al detallar la vida en cautiverio político, el valor agregado del audiovisual es desaprovechado por el director, sólo amparado por la belleza del paisaje que protege de alguna manera la calidad del film. Sin el bello entorno de la patagonia chilena, la película podría ser olvidada en cuestión de minutos al no aportar nada y sólo ser un instante de “entretenimiento” para el espectador. Si la trama fuera banal como lo es el 50% de las películas hollywoodenses amantes del dinero, no habría problema y el espectador estaría consciente de que sólo irá a pasar un buen rato. Sin embargo, la historia real escapa de ser ligera al representar el duro momento que muchos chilenos vivieron en ese entonces.
La inclusión de actores mediáticos como Cristián de la Fuente sólo demuestran que el foco del director es otro, descartando la profundidad como debe ser tocado un tema de esa trascendencia. De la Fuente es un actor que no inspira ninguna credibilidad manteniéndose en el mundo del espectáculo sólo por su apariencia física. Caso contrario es el de Benjamín Vicuña que ha insinuado vestigios de buen actor en obras pasadas, pero que sin embargo no es aprovechado por el director al desarrollar una línea argumental bastante confusa en que no existe actor protagónico. Problemas de ejecución se notan y por momentos llegan a cansar. Ejemplo de ello es el uso/abuso del doblaje que más que aclarar los diálogos de los personajes, funciona como otro elemento de irrealidad que aporta negativamente al producto final.
Ante tantas cosas negativas, existen algunas que bien son valoradas y agradecidas. Tal es el caso del registro audiovisual de la época en donde Salvador Allende se muestra en el momento del bombardeo a La Moneda, o el siempre notable Luis Dubó, que en un papel menor logra robarse el protagonismo siendo el rol mejor llevado a pesar de sus diálogos inoportunos impuestos por el guión. Sin embargo, esto no logra revertir el error de desaprovechar una historia que bien valía la pena desarrollarla con más sentimientos, transformándola en una película emotiva que dejara pensando tanto a los partidarios como a los opositores de la dictadura de Pinochet.Calificación: 3/7Trailer de "Dawson, Isla 10": el Trailer es Mejor que la Película
Etiquetas: 2009